“Texto sagrado” es la denominación que la Confesión Odinista Española ha concedido al conjunto la Saga de Teutoburgo del alicantino Artur Balder

ALEJANDRO SELLES | REA nº 14 | Publicado en Noviembre de 2014

En un comunicado publicado en su web oficial, la Confesión Odinista Española declara “texto sagrado” el conjunto de obras conocidas como Saga de Teutoburgo del alicantino Artur Balder. En su comunicado la organización declara que “los premios literarios son insuficientes para señalar dónde reside el máximo grado del valor según la narrativa cuyo origen está en la memoria de una cultura ancestral europea”. La Confesión es una organización religiosa legalizada y registrada en el Ministerio de Justicia de España, y la cuarta organización religiosa basada en la mitología e historia de los pueblos germánicos en el mundo que fue legalizada, después de Suecia, Noruega y Dinamarca.

Busto en bronce de Artur Balder creado por Joan Castejón.

Busto en bronce de Artur Balder creado por Joan Castejón.

“Texto sagrado” es la denominación que la Confesión Odinista Española ha concedido al conjunto la Saga de Teutoburgo del alicantino Artur Balder

Creemos firmemente que nuestra espiritualidad tiene la obligación de avanzar en sus implicaciones con la sociedad moderna en la que existe y a la que intenta mejorar con una experiencia de la fe en los Ases.
Un paso adelante en la implicación de una confesión religiosa que surge en un clima de tolerancia religiosa que no se había dado en España hasta ahora. La confesión puede y debe tener la madurez y claridad de ideas como para distinguir la voz de los dioses entre los escaldas de nuestro tiempo.
Se hace necesario distinguir lo que reviste un valor trascendente para la historia de la sociedad de aquello que constantemente se produce y se publica para el mero entretenimiento de esa sociedad.
Los premios literarios son insuficientes para señalar dónde reside el máximo grado del valor según la narrativa cuyo origen está en la memoria de una cultura ancestral europea. Si tenemos en cuenta que los premios literarios vienen apadrinados, incluso, financiados, por grupos editoriales o por sellos editoriales de estos grupos, deberíamos recalcar el carácter no independiente de los mismos, y el perfil interesado de quienes los llevan a término. Son las propias editoriales las que eligen a menudo los jurados, y son sus intereses los que se ven reflejados en las decisiones de esos jurados. Esto es un simple ejemplo, expuesto de pasada, pero que afianza la tremenda necesidad de destacar lo que para nosotros es excelso, allí donde, más allá (aunque incluyéndola) de la calidad literaria, se encuentra un mensaje de valor histórico, un valor transcendente al paso del tiempo, incluso, una fuerza de interés público, espiritual y social, más allá del propio autor. Porque un escalda, desde lo más antiguo de la tradición europea, era un narrador capaz de aunar en el arte de las palabras la voz de los dioses, es decir, alguien a través del cual los dioses han sido capaces de depositar eso que Schiller llamó “la chispa divina”, y sin lo cual no se podía alcanzar la catarsis, el valor, la potencia de un mensaje que realmente entraña un valor intrínseco que va más allá del propio autor que lo ha realizado. Esta inspiración divina está también en la base del relato y lo traslada a un plano superior que nuestra confesión, en un acto de responsabilidad y madurez, es capaz ahora de destacar, de proponer, de exponer frente a los colectivos sociales, tanto vinculados a nosotros como no.
Por encima del individualismo de la sociedad moderna, el COE destaca en el nombramiento del texto sagrado el contenido más allá de la forma, y cómo sirviéndose de las formas el contenido entrama valores de una modernidad y de una actualidad innegables. Por lo tanto, el texto como producto de una voluntad propiciada por el hombre, pero llevada a cabo por la inspiración de los sagrados dioses cuyo poder veneramos sin miedo.
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