RTVE podría estar incurriendo en delito de obstrucción a la justicia

Alejandro García | REA nº 20 | Publicado en Junio de 2015

El magistrado José Luis de la Fuente Yanes dictó providencia esta mañana (26 de Junio de 2015) suspendiendo el juicio penal en el que Almudena Ariza es juzgada por injurias dado que ‘no se ha podido citar a todas las partes en forma’. El juzgado envió exhorto a la reportera en su domicilio profesional, RTVE. Al parecer, desde  los servicios jurídicos de la cadena pública, que recibieron la notificación el 6 de mayo, Beatriz Blázquez Aparicio no ha tenido tiempo suficiente durante un mes y medio para colaborar con la justicia española y notificar a Almudena Ariza…, o más bien no se ha querido y estamos ante un posible delito de obstrucción a la justicia.

RTVE_leaks_Almudena_Ariza

Tratar de esconder los errores en lugar de dar la cara por ellos, lo que ha sido la tónica hasta la fecha por parte de RTVE, puede llegar a costarle mucho más caro a la imagen de la entidad pública y a aquellos funcionarios de la misma que están trabajando para proteger a un periodista corrupto en lugar de ser transparentes con la justicia.

Añadamos a eso que la corresponsal de RTVE en Nueva York trata de jugar a negar la existencia de la demanda, eso sí,  a través de terceros, y nos encontramos ante una situación insólita. La permisibilidad con que se trata este asunto desde el departamento jurídico de RTVE, y sin unanimidad entre los directivos y la dirección de informativos, es escandalosa, y la complicidad casi templaria, exigida por Almudena a sus compañeros, va a terminar por desembocar en una situación mucho peor de lo que nadie esperaba. Almudena ha jugado a tomar el pelo, incluso, a sus propios compañeros, cuando en un principio muchos de ellos pensaban que las noticias sobre este caso, publicadas en este y otros medios y corroboradas por el bufete alicantino Antequera y Garrigós, eran meras falsificaciones y patrañas. Eso ha sido la mayor falta de respeto que un periodista podría haber mostrado hacia sus compañeros y hacia su profesión, dentro de la propia cadena, que es algo así como su familia. Pero en un status de privilegio, como ese que ella tiene y el cual aspira a mantener a cualquier precio (un sueldo de 200.000 euros brutos anuales), no hay transparencia, como está quedando claro cada vez a más gente, incluidos muchos de esos compañeros, que leen y callan, pero que saben informarse. Las piezas del puzzle, tal y como Almudena lo ha ido montando, han empezado a desencajarse. Por más que con influencias y apelando a su fama personal haya dado tirones de orejas a diestro y siniestro, especialmente en las redacciones que han ayudado a descubrir este caso a la opinión pública, mucha gente ha ido sacando conclusiones. Y el silencio de Almudena Ariza durante la última semana, sus cuentos chinos a través de terceros, sus periodistas afiliados y ‘matones’ dispuestos a difundir cualquier injuria con tal de montar una cortina de humo, y la complicidad de RTVE no auguran, en conjunto, nada bueno al que sepa leer entre líneas.

Obstrucción a la justicia

Se notificó a RTVE el 6 de mayo de 2015 desde el Juzgado de Instrucción 7 de Alicante. Su amiga Beatriz Blázquez Aparicio, a cargo del caso como la propia Almudena reconoce en la comunicación enviada a la ACE cuando ‘agradecía haber podido explicar su versión de los hechos’, aclaración que no cambió el comunicado de condena ni las conclusiones de la veterana asociación periodística estadounidense, al alcance de quien quiera leerlas, sigue empujando la imagen de RTVE en la dirección equivocada.

La providencia, extendida por el juez, demuestra que RTVE ha sido aparentemente incapaz de notificar a Almudena. ¿Como se explica que RTVE y Beatriz Blázquez Aparicio no hayan sido capaces de notificar  a una empleada de RTVE en todo ese intervalo de tiempo…?

La empresa está obligada, por ley, a colaborar con el juzgado, y estamos ante la posibilidad de un delito de obstrucción a la justicia, retrasando deliberadamente la comunicación en forma a la demandada. Si una empresa no notifica al empleado, o lo retrasa, deteniendo o dificultando el curso legal a la justicia, y si se demuestra que ha habido una dilación indebida, con un actitud dolosa por parte de uno o más empleados, está claro que el empleado incurre en un grave delito. RTVE ha participado para dar a entender al juzgado que la reportera no ha podido ser notificada, demostrando mala fe.

La triquiñuela legal para evitar la acción de la ley y la complicidad de RTVE, a la hora de dificultar la comunicación al empleado, pueden desembocar en un escenario mucho más peligroso de lo que Almudena Ariza esperaba y afectar ya directamente a RTVE.

El proceso penal contra Almudena Ariza

El proceso contra Almudena tuvo demanda de conciliación, celebrada en Madrid, y posterior interposición de querella criminal contra la reportera. La lentitud de los juzgados ha traído como consecuencia que el proceso periodístico contra la reportera en Estados Unidos por parte de la ACE haya sido mucho más rápido que el proceso legal español. En un proceso penal de estas características, aunque sea un juicio de faltas y no delito, la única diferencia es la cuantía de la pena, pero se trata de un proceso penal con todas las de la ley.

A la espera de las acciones del magistrado, lo cierto es que en un caso como este el mismo está facultado, por tratarse de un proceso penal, a dictar una orden de busca y captura internacional en el caso de que RTVE siga dando a entender que no localiza a la corresponsal en Nueva York, y además exponiéndose la cadena a que el juez, y después la parte demandante, además, inicie acciones contra funcionarios de la propia cadena por haber claros indicios de obstrucción a la justicia.

Lo cierto es que la dinámica de actuación de Almudena Ariza sigue una pauta desde el comienzo. Incapaz de reconocer sus errores, es, sin embargo, capaz de dejar que se engrandezcan y salpiquen a terceros con tal de no dar marcha atrás, hasta que, como algunos compañeros han reconocido a este medio, trabajadores honestos mucho menos ‘famosos’ que hacen posible que RTVE funcione todavía, el asunto ha terminado por estar a punto de dañar gravemente la imagen de RTVE. La triquiñuela de Beatriz Blázquez Aparicio se llama en realidad obstrucción a la justicia. Lo curioso es que ese pulso entre directivos, políticos y periodistas no va por buen camino cuando la defensa de los periodistas como gremio no se basa en un trabajo limpio sino en la protección de acciones que deberían ser condenadas unánimemente, de prácticas periodísticas inadmisibles.

Almudena Ariza y su amiga Beatriz Blázquez Aparicio, conscientes de la imposibilidad a estas alturas de negar la autoría de los correos electrónicos enviados por la popular reportera y lo que ello representa, han pasado de un escenario de permisibilidad a otro en el que lo que se está facilitando desde RTVE la obstrucción a la justicia, un delito mucho más grave y que en realidad representa la constatación de la ausencia de transparencia en la cadena pública española.

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