Gráficas Antar

Gráficas Antar: el político José Luis Ferris y la empresa familiar Gráficas Antar

Francisco de Salinas | REA nº 20 | Publicado en Junio de 2015

Gráficas Antar. El nombre no es tan popular para los alicantinos, pero para quienes conocen el sector de la industria cultural, las referencias son abundantes. Activa desde principios de los años 90, Gráficas Antar era una rotativa dispuesta a imprimir todo lo que fuese necesario y tuviese cabida en su plan de producción. Su principal cliente, la Diputación Provincial de Alicante. Gráficas Antar era la empresa familiar de José Luis Ferris. José Luis Ferris, político, defensor a ultranza del PP y afiliado espiritual y práctico del mismo, ocupó cargos en la administración cuando instituciones próximas adjudicaban pingües contratos a Gráficas Antar… mientras hubo presupuestos en la Diputación y sus órganos asociados como el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert.

José Luis Ferris, o el mundo visto a través de la poética del PP. ¿Logrará cambiarse las gafas antes de que lleguen los cambios...?

José Luis Ferris, o el mundo visto a través de la poética del PP. ¿Logrará cambiarse las gafas antes de que lleguen los cambios…?

Se sabe, pero da miedo decirlo,  más aún publicarlo. La hipocresía alicantina da para estos y otros dichos, que en eso es variado y rico el sector local. Sin embargo, José Luis Ferris, por más que se nos venda como poeta, me despierta pensamientos tremendamente prosaicos. Tiene pose de intelectual, pero es un discurso de izquierdas con praxis de derecha. Nos hablará de Miguel Hernández, y se quedará a las ordenes del PP, sumiso y feliciano, hasta el final de los tiempos -del PP, porque cuando no hay capacidad para otra cosa, es menester ser político antes que poeta.

No nos engañemos, nos dirá el devenir de los tiempos: el poeta en su buhardilla a lo Hölderlin, aislado y pendiente de sus profundidades, es un animal en peligro de extinción, acosado por figuras mucho más hábiles, como las del político-poeta, que es tan común en una sociedad dada a las corruptelas. Es una figura que tiene, para entrar en la materia lingüística, sinónimos: en Valencia, sin ir más lejos, el poeta-político por antonomasia se llama Ricardo Bellvesser. Ambos conjugan la carencia de inventiva y creatividad, con un afanoso querer adquirir notoriedad a través de la influencia política. Bellvesser y Ferris, por cierto, intercambian cromos, como los niños en la escuela: cuando se desarrolló una lista de poetas a ser traducidos por la Fundación Alfons El Magnánim de Valencia, Ferris, por una de esas, cayó en la lista, y hemos sufrido a Bellvesser por Alicante a consecuencia de las tan gloriosas ponencias organizadas por un instituto de cultura que tiene de gilalbertiano lo que Miguel (Hernández, por supuesto) de reaccionario y nacional.

Y de la sinonimia pasemos a la inventiva: este poetolítico, si se me permite la aberración, llamado José Luis Ferris habría procurado supuestamente hacer favores donde se devolvían, pero donde el asunto habría traspasado la amplia línea roja de la manga ancha española, y, la más ancha de todas, la alicantina, es Gráficas Antar. Le debía mucho al negocio familiar: las influencias del mismo podrían haber valido un premio de novela que da Planeta en nombre de y con los fondos de la Diputación alicantina, y con eso se ubicó en el entramado político, que no podía ser de otro signo sino del PP.

Gráficas Antar, sin embargo, habría facturado cientos de miles de euros a la Diputación Provincial de Alicante durante el tiempo en que José Luis Ferris ha estado en uno u otro cargo público. ¿Coincidencias? Puede ser, o no, aunque se entiende la situación si tenemos en cuenta que los diarios locales digamos clásicos, con tanto de trágico-cómicos, han cobrado sin vergüenza toda la publicidad que consistorio y diputación estuviese dispuesta a pagar para hacer creer y hacer valer mentirijillas y ‘alicantinas’ como la de La Ciudad de la Luz. Las cifras que fueron solicitadas a la diputación hace dos años e iluminan ahora los hechos no dejarían lugar a dudas, y el diputado de cultura, Juan Bautista Roselló Tent, un iluminado de la cultura (como revela Rogelio Fenoll, siempre tan solícito con el diputado de turno) y mano derecha junto a la gloriosa María Luisa Pastor, tan querida de Ferris y madrina política de éste, ha sido el gran valedor de un poetolítico cuyo único objetivo parece ser el beneficio propio.

Habría sido deseable que el político Ferris escribiese algo útil, y con ‘escribir algo útil’ me refiero a hacer algo propio, y no manir y remanir la obra de los demás para darse jabón -sí, me refiero a esa excusa que usan unas cuantas docenas de intelectuales locales para escapar del horror vacui, que consiste en servirse de la obra de Miguel Hernández o de todo cuanto la rodea, y aprovecharse de ella para filiarse política, social o artísticamente… aunque tras la pose uno descubre simple y llanamente un político de la derechas, como es el caso de Ferris.

Lo peor de todo está por llegar, porque las vinculaciones de Ferris con los numerosos presupuestos de edición para la Diputación Provincial no dejarían lugar a dudas: tras la máscara del poetolítico se hallaría el poetastro y un negocio familiar que antes de ser disuelto propesró en parte gracias a presupuestos de edición de la Diputación durante periodos en los que Ferris desempeñaba diversas funciones designado por el PP. Cuando los presupuestos decayeron y con la llegada de la crisis, Gráficas Antar decidió quebrar controladamente el negocio a finales de 2009. Desde entonces, el programa de acredores y el proceso legal de suspensión de pagos sigue su curso,  lo habitual en estos casos.

Sin embargo, Ferris, maestro del antifaz, planearía cambiarse las gafas del PP por las del PSOE, o las de un tripartito, o las de lo que sea… Porque lo que a un poetolítico le importa no son los versos, sino las rimas, y dinero rima con dinero por más prosaico que nos parezca.

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